El mosaico antiguo y sus principales temas

El cometido de esta exposición es reagrupar los principales aspectos del mosaico tal como lo vemos en los sitios de las provincias más importantes de la cuenca del Mediterráneo para que el visitante pueda penetrar, por medio de la muestra, en esta mentalidad antigua que algunas veces se nos hace familiar por las imágenes recibidas de Roma y que otras nos parece tan desconcertante por sus preocupaciones. Esta exposición muestra que el mosaico es mucho más que un simple decorado y mantiene relaciones espirituales con el mundo interior de los Romanos.

En un análisis de los comienzos del mosaico, el mejor crítico de arte de la Antigüedad, Plinio el Viejo, resalta que el mosaico tiene su origen en el país de los griegos, donde se convirtió en un arte análogo a la pintura. Cuando se conoce la importancia que Plinio le daba la pintura, arte noble por excelencia, se entiende que el elogio es significativo.

Los recientes descubrimientos en Alejandría confirman que ya en el siglo II a. C., el mosaico era una «pintura de piedra» y prueba de ello es la variedad tan refinada de mosaico conocido como emblema, en el que el realizador ensambla con una minuciosidad extraordinaria millares de pequeños elementos de color, para formar una imagen que da una ilusión perfecta del objeto representado. Estos emblemata son verdaderos cuadros y su nombre griego indica que podían transportarse y pasar de colección a colección.

El repertorio

Los talleres

La unidad a pesar de la fragmentación

La cuenca del Mediterráneo

La naturaleza y los jardines

La vida cotidiana

Los juegos y las bestias

Dioses et diosas

Cette étude a été réalisée par Henri Lavagne.

D'autres textes sont disponibles sur le catalogue de l'exposition, Mosaico romano del Mediterráneol.